Créditos y cartas de despedida

Hola querido lector. Espero que éste no sea el primer texto mío que lees, y si es así, te recomiendo que leas cualquier otro, porque esto no es una historia bizarra o un poema caótico, o una disertación mínimamente cómica sobre algún tema aleatorio.
No, se trata de un texto para mi. Podría decirse que es el colofón de mi primer texto aquí, hace ya un año, llamado “teaser y cartas de presentación”. Así que si estás buscando algo entretenido de leer, o mínimamente artístico, quizá éste no sea tu lugar hoy.

Empecé este reto con el único bagaje de haber escrito algunas letras de algunos temas que nunca salieron, y también textos autocríticos sobre qué me estaba pasando o como me estaba sintiendo en determinado momento. No me consideraba escritor. A día de hoy quizá me siga costando, pero es cierto que el término y su definición ha ido cambiando de forma en mi cabeza durante el paso del año. El caso es que, un año después, y con 47 textos publicados en 2022, creo que puedo considerarme escritor. Quizá no el mejor que te has echado a la cara, y por supuesto no uno que vive de ello, pero si durante este año ha formado parte de mi de una manera tan importante, sería injusto no considerármelo de la misma manera que un señor que escala por hobby puede considerarse a sí mismo escalador. Y de ese burro no me bajáis ni con el aceite de las porras de año nuevo que te metiste a las 6 de la mañana.

Gracias, de verdad, a todos. A los creadores de este movimiento, a los compañeros que han estado aquí dándolo todo, a los que me han querido leer y a los que han dado su opinión. A los que han escrito cosas que me han emocionado, o me han hecho reir, o me han hecho pensar. 

No he encontrado únicamente escritura durante este reto, también he conocido gente increíble, que me ha afectado de diferentes maneras y ha ayudado a construir la persona que ahora mismo escribe con ojos resacosos y manos temblorosas. Esa persona que escribe ahora mismo, no será la misma que escribirá dentro de un año. De hecho podría apostar la carta de pokemon que mi primo pequeño me regaló, a sabiendas de que era su posesión más preciada, a que esa persona que escribe no es la misma que la que va a acabar el texto.

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Como comenté hace un año en “Forzar la melancolía”, me encanta hacer un balance de cómo me ha ido los últimos 364 días el último día de Diciembre, y siempre me gusta pensar que estoy y soy mejor, en líneas generales, que el David de hace un año. Y, aunque llevo cumpliendo con creces ese estupendo hecho, me sigo sorprendiendo a mí mismo cuando llega Enero.

Enero.

De nuevo, amor y odio absolutos a este mes. En trece días será una velita más y también una velita menos para llegar a los 30. No es un hecho que me afecte de manera negativa, todo lo contrario. Es un paseo triunfal hasta el espejo del baño, una sonrisa oculta tras una barba con calvas que jamás domaré, unas ojeras de disfrutar de la vida, un moño mal hecho y unos ojos verdes y naranja que me conocen y se conocen demasiado bien, para decir, con una boca amurallada con unos labios un poco resecos y despellejados, un sincero: 

“Estás haciendo las cosas bien David, sigue así. Otro año más que has mejorado en absolutamente todas las áreas de tu vida. Has conseguido un trabajo nuevo en el que eres feliz, y que podría ser algo estable a largo plazo. Has conocido gente interesantísima y has tenido conversaciones que te han ayudado a crecer. Sigues venciendo y ganando triunfante en la lucha contra la vergüenza, la antipatía y la introversión patológicas que te afligían y te hacían tremendamente infeliz años atrás. De verdad que no se me ocurre una persona mejor con la que pasar toda mi vida que tú. Aunque a veces te odie y me saques de mis casillas, y a veces ni yo sepa entenderte. Pero no te preocupes, porque siempre salimos y siempre saldremos. Siempre habrá alguien que consiga entenderte. Siempre habrá alguien con quien conectar, un nuevo proyecto que nos quite el sueño, un momento de gloria inesperada, una canción/película/libro que nos emocione. Y, lo mejor de todo, es que aún no sabemos nada de esto, pero sabemos que va a ocurrir. No cuándo, lo cual lo hace más especial. No cómo, porque siempre encontramos una nueva manera de sorprendernos.
Pero pasará.
¿Que porqué lo sé? Porque el 31 de Diciembre de 2021 no teníamos ni idea de lo grande que iba a ser 2022. Y aquí estamos. Listos para afrontar con ánimo lo que 2023 tenga a bien ofrecernos”.

Todos los Eneros comparten su comienzo.

Continuará…

Espero.

Una respuesta a “Créditos y cartas de despedida”

  1. Qué maravilla de carta a ti mismo. Permíteme felicitarte por todos tus logros y animarte a conseguir aún más este año. Un aplauso y un abrazo te envío por carta. Bravo.

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