Área 51

Fue una gran sorpresa descubrir que el Área 51 estaba en Albacete. Incluso para mí, que venía de Ío, una de las lunas de Júpiter. Estuve allí un par de años como asesor de la ONU, la Organización de Nadiclorianos Unidos. Sabiendo como son los humanos de presumidos, me esperaba algo más tipo complejo submarino en la Fosa de las Marianas, con esos aires de innovación que suelen dar a los típicos materiales obsoletos del planeta tierra. Pero no, estábamos en medio de una planicie amarillenta, al final de una pista de tierra perdida en una carretera secundaria, sólo un cartel advertía de nuestra presencia: Museo de Cerámica, con una flecha señalando hacia el camino, y un subtexto: domingos cerrados.

Durante mi estancia estuve supervisando las cadenas de procesos para gestión de problemas. Los humanos, y su libre albedrío tan mal entendido, siguen siendo muy inconstantes para este trabajo. Su exceso de empatía les impide tomar decisiones racionales en algunos momentos. Por ejemplo, un humano decidió no sólo no ejecutar una pena de muerte, sino también dejar en libertad al Legoriano conocido como Giyuj, a sabiendas de que eso podría alterar la línea temporal del universo. El sujeto basó su dictamen en que, y cito textualmente «Tras tomar unos tragos con el Guille, he decidido darle una nueva oportunidad, se le ve un tío majo, y ha prometido no volver a jugar con el portal de neutrones». Todos sabemos lo pasó después.

En recursos humanos, la cosa no fue mejor, el jefe de equipo contrató para el área de comunicaciones a toda su familia sin entrevista previa, experiencia ni conocimientos en el puesto. Todo ello desembocó en malas gestiones tales como mandar una comunicación escrita conocida como postal navideña, a un conocido programa de tv dedicado a temas de misterio, exponiendo así nuestra organización al público terráqueo.

Aunque, este tipo de comportamientos que los Nadiclorianos tildaríamos de poco profesionales, en ocasiones juegan a nuestro favor. Recientemente uno de los trabajadores, tras la cena de Navidad, tenía aún a la mañana siguiente el cerebro inflamado por la ingesta de líquidos alcohólicos, o resaca, como ellos la llaman. El caso es que como se encontraba mal en lugar de ir al doctor, su técnico en morfología humana, decidió ir a un bar a desayunar tranquilamente, aún a sabiendas de que llegaría tarde a su puesto de trabajo. Quiso entonces la casualidad de que se encontrase allí al peligroso venusiano Konfergh, pudiendo notificar a la autoridad y acabando con el susodicho desintegrado por una pistola de plasma.

En resumen, de momento seguiremos con el sector 51 abierto, que esa es otra, mira que les hemos dicho veces que cambien el nombre de área 51 a sector 51 y nada, que sino lo tienen que cambiar en todas las películas dicen. Maldita la hora en que les concedimos lo del sindicato.

2 respuestas a “Área 51”

  1. 😂😂😂

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  2. Me parto con lo del escrito llamado postal navideña. Te nombro embajador del mundo si vienen los aliens.

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