Solo un instante

Lo más doloroso de tu abandono es descubrir que no te echo de menos.

 ¿Cómo podría hacerlo si solo fuiste un chispazo vertiginoso?

Nuestro momento fue solo un instante; corto, pero profundo.

Te alcancé a vestir con todas mis fantasías,

pero no eras tú, era mi necesidad de ti,

vestida con los pliegues de tu piel.

Dejé que tus ojos iluminaran mis círculos de miedo;

sin embargo, solo me diste el tiempo justo para ver mi ceguera.

Te abrí puertas y ventanas que creía destrozadas por el olvido de lo que no se usa,

para que entraras y me llenaras con tu aliento cálido,

pero descubrí que allí no estaba el calor de tus brazos,

era solo el temblor disimulado de mi propio frío.

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