La fotografía «Mi enigmático acompañante»

Mientras llevaba a cabo el desayuno, Solomon seguía explicándome sobre su tatarabuela, me resultaba tan interesante, pero a la vez triste y doloroso. Ambos estuvimos debatiendo el cruel derecho que por entonces se habían otorgado; en este caso en concreto, aquellas personas de raza blanca sobre otras de raza negra.
Ya desde cría me resultaba odioso, nunca había aceptado esa cruel tiranía; a día de hoy sigo preguntándome, porqué de aquello. No ignoro cuán corrupto está nuestro mundo, en muchos aspectos no hemos avanzado gran cosa.
Ya había terminado de desayunar;con bandeja en mano di mi aprobación a la azafata.
—Todo correcto, muchas gracias!
—¡Me alegro que le haya gustado! Su mirada solo se centró en mí; desviando la mía hacia Solomon la volví a mirar algo confusa.
—Todo bien? Yo asentí levemente; sonriéndome continuó con su labor.
Ya llevábamos otro rato de plática cuando noté que debía ir al servicio a vaciar mi vejiga; a mi parecer aguanté demasiado sin ir, pues suelo hacerlo a menudo.
—Discúlpame Solomon! Necesito ir al servicio.
—Por supuesto!
De camino hacia donde me urgía eché una ojeada hacia atrás, no se porqué después de todas esas horas de conversación y buen royo, la mirada de Solomon me causó cierto desequilibrio; yo le sonreí con cierta duda.
Dentro del servicio mantenía un debate conmigo misma.
—Pero qué te pasa! ¿Qué encuentras ahora de extraño? Has estado conversando con él desde la terminal, podría decirse que llevas ya cinco horas hablando con él.
¡El cansancio y el miedo te están jugando una mala pasada! Al salir, de nuevo me tope
con su mirada; ya cerca … —Todo bien? ¡Te noto algo diferente!
—Es el cansancio! Si no te importa voy a dormir un rato. Los nervios por emprender el viaje no me dejaron pegar ojo; me sorprende por eso haber aguantado tanto, tu historia ha tenido todo que ver en eso —La retomamos cuando despierte, si!
—Si claro, aun tenemos horas de vuelo! Creo que yo también descansaré un rato.
Cogiendo el móvil puse la alarma para que sonase en tres horas. Acomodando el asiento cerré los ojos para intentar dormir; ya pensaba que me costaría, pues no dejaba de darle vueltas a la incertidumbre que me creé. Mientras llegaba ese deseado momento de total desconexión, me parecía sentir la respiración de Solomon pegada a mi oreja, creo que mi primera fase del sueño me estaba jugando una mala pasada; no sería la primera vez .
Sin moverme un ápice apreté mis ojos para intentar concentrarme en algo que distrajera mi mente, pero ese peso sobre mi incrementó mi miedo. Ahora si hacía por abrir los ojos, pero me era imposible; esa sensación sobre mi se iba haciendo más opresiva,
sentía que temblaba. Quise incorporarme, incluso me parecía estar haciendo un gran esfuerzo para lograrlo ¡ Nada, no conseguía nada!
Sin querer rendirme y contra todo pronóstico emití un no que pareció salir de lo más profundo de mi ser. Solomon intentaba tranquilizarme, decía que seguro había tenido una pesadilla. La azafata se aproximaba mirándome algo extrañada; él seguía hablándome.
—Estás bien! Cuéntame, por favor! Sin omitir palabra lo miraba a los ojos queriendo encontrar a toda costa exculparlo de mi sentencia.Ya junto a mi, la azafata comenzó lo que interpreté como un pequeño interrogatorio; la sensación que me causó al ir contándole es que me tomó por neurótica, sin querer alborotar pues pensé ya fue suficiente, me tomé el comprimido que me ofreció la azafata. Solomon se mostraba indiferente. Continuará…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: