Carmela

Banda sonora del relato: “La Trinchera Infinita/Fotos”: https://open.spotify.com/track/2VuSxOVmE0OAiXMzxQmQvI

Se llamaba Carmela y tenía 20 años cuando la tuberculosis se la llevo. 

Allá por 1943 a Carmela le rondaba Sergio “El Ferretero”, conocido por todo el barrio del Perchel de una Málaga de vinos dulces y biznagueros. 

Sergio se prendo de Carmela nada más verla pasear por Calle Larios con un niño que no aparentaba más de ocho años, era su hermano Fernandito, que iba de guardián de una mujer que a ojos de los demás era aún una niña. A Carmela se le cayó del bolso el pañuelo, Sergio corrió a agacharse para poder ser el rescatador de la prenda y de paso tener excusa para mirarla de cerca. 

Gracias niño, respondió la joven con acento del mar mientras sonreía con cierta perspicacia. 

Fernandito se rio de la cara del muchacho que parecía estar disociado de la realidad. 

Sergio acompaño a casa a Carmela y al niño, mientras le contaba sobre el negocio familiar y lo que le gustaba mojarse los pies en la playa. 

No tardaron mucho en llamarse novios, solo hizo falta varios paseos y alguna presentación familiar. 

El ferretero estaba enamorado de Carmela. 

A los cinco meses, la joven enfermo. La tuberculosis comenzó a tener consecuencias en la salud de la novia, pero aún así, Sergio pasaba todos los días por la ventana de Carmela, que daba a la calle. Hablaban durante horas, reían y se tiraban besos. 

A Fernandito le gustaba que fuera, porque le llevaba dulces a su hermana. Ella no se los podía comer, porque a causa de la tuberculosis surgió la diabetes, pero el pequeño aprovechaba la ocasión. 

Al poco Carmela se apago del todo. 

Era 2007 cuando Fernandito, ya abuelo de varios niños, recibió la llamada de un joven que decía ser el nieto de Sergio, El Ferretero, y que debía hacerle entrega de algo que había encontrado en la cartera de cuero de su abuelo, al este fallecer. Era una foto pequeña de una joven, detrás ponía “Tu Carmela”, estaba desgastada, de llevarla durante años doblada en una cartera, entre algún billete y la tarjeta del autobús. 

Porque no hubo un solo día que El ferretero no besará la fotografía de su Carmela. 

4 respuestas a “Carmela”

  1. Ese final que te encoge un poquito el corazón…

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  2. ¡Qué buen comienzo de reto! 👏👏

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    1. ¡Muchas gracias! 😁

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  3. Aparte de bonito, se ubica en Málaga (lo cual es maravilloso) y además añades banda sonora al relato con bastante acierto. Olé.

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