Como el camarote de los hermanos Marx

Al entrar en mi nuevo apartamento encontré bajo una cama a un monstruo que me dijo que estaba allí para atemorizar al niño de turno; en la despensa dormitaba un anciano que malvive de rapiñar sobras y en el armario del dormitorio hallé a un adonis, especializado en seducir amas de casa.

Anoche los reuní para decirles que ni tenía familia ni sabía cocinar y volvieron cabizbajos a sus escondites. Apenado, no he podido dormir.

Hoy me he inscrito en unos cursos culinarios y en varias webs de contactos. Mientras espero a ver si esto funciona voy a prepararles unos huevos duros.

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